RELIGION







                                                 ORACION DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS
¡Señor de los milagros¡ porque te amo, he venido a visitarte para alabar, para bendecirte, para darte gracias por tantos favores que me has concebido.
¡Señor de los milagros¡ porque te amo, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido y con los cuales te he crucificado de nuevo en mi corazón; yo te prometo comenzar desde hoy una vida nueva
¡Señor de los milagros¡ porque te amo, quiero amarte también presentes en cada uno de mis hermanos
¡Señor de los milagros¡ porque te amo, he venido a suplicarte como el leproso del evangelio: señor, si quieres puedes curarme, cúrame, de la enfermedad del pecado y de las demás personas que me hacen sufrir
¡Señor de los milagros¡ porque te amo, yo me consagro a tu servicio con mi familia, con mis seres queridos, con mis trabajos, problemas y alegrías
¡Señor de los milagros¡ porque te amo, yo quiere vivir siempre contigo durante la vida, para vivir siempre contigo en el cielo
¡Oh María¡ madre del perpetuo socorro presenta u misma esta consagración a tu divino hijo Jesucristo
AMEN

UNIDAD 1
SENTIDO DE LA VIDA EN LA EXPERIENCIA HUMANA
ENFOQUE: antropológico
TEMA: el sentido de la existencia y el proyecto de vida
NIVEL DE DESEMPEÑO: manifiesto interés por conocerme  y valorarme más en la medida de i compartir permanente diferenciando lo óptimo, bueno y malo

EL SENTIDO DE LA EXISTENCIA Y EL PROYECTO DE VIDA
ACTIVIDAD Nª1
1.     Que pasara si el joven del primer caso encuentre quien le ayude a descubrir el camino de la vida
2.     Porque hay jóvenes e grupos alzados en armas, en la drogas…
3.     Qué crees, que pasaría si en Colombia mas jóvenes pertenecieran a grupos constructivos donde piedad desarrollar sus talentos y ponerlos al servicio del otro
4.     Cuál es el sentido que le estoy dando a mi vida        

SOLUCIÓN
1.  Aceptar, enfrentarlo y salir adelante
2.  A veces por las mala amistades y l mala educación
3.  Aumentar la felicidad de muchos
4.  Es de la felicidad  y ser una profesional aunque sea esforzándome




ACTIVIDAD Nº2
1.     Quien creo que soy yo para los demás
2.     Que pienso de mis compañeros
3.     Que pienso de mi mismo
4.     Escribo mis cualidades más sobresalientes
SOLUCIÓN
1.     Una compañera y una amiga para colaborarles en lo que pueda
2.     Como en toda comunidad hay compañeros buenos y malos
3.     Yo soy una joven que pienso en salir adelante y luchar por lo que quiero
4.     Inteligente, colaboradora, trabajadora, bondadosa, tengo buena disciplina…

EL SENTIDO DE LA VIDA
Es el conjunto de respuestas que adaptamos para las preguntas mas importantes de la vida como:
Ø Quien soy
Ø Que quiero ser
Ø Como debo actuar para llegar a ser lo que quiero
Ø Qué debo hacer
Ø Que debo evitar
Para todo lo anterior la opción fundamental se desarrolla a través del proyecto de vida por ello podemos decir:
Ø La aventura de la vida es APRENDER
Ø Es propósito de la vida es CRECER
Ø La naturaleza de la vida es VENCER
Ø La esencia de la vida es CUIDAR
Ø La oportunidad de la vida es SERVIR
Ø El gusto de la vida es OFRECER AMISTAD
Ø La belleza de la vida es DAR
Ø El gozo de la vida es AMAR
Aportes del humanismo en busca de sentidos:
VÍCTOR FRANK: siquiatra australiano que dice que lo fundamental para la vida es encontrarle sentido a la vida
GABRIEL MARCEL: lo fundamental para la vida consiste en valorar a las personas por lo que son pues el paraíso son los otros y la relación con otros
EMANUEL MONIER: filosofo francés afirma que una persona se identifica por las siguientes cualidades:
Ø Singularidad: único en el universo
Ø Ser comunitario: vivir entre otros y con otros
Ø Actitud de conversión: perfeccionarse cada dia
Ø Compromiso: ser capaz de transformar la realidad
JAN PAUL SARTRE: el sentido de la vida se basa en la libertad individual sin límites

ACTIVIDAD Nº 3
1.     Nombre de pila de Benedicto XVl
2.     Edad de Benedicto XVl
3.     Cuantos papas alemanes ha tenido la historia
4.     Cuantos papas han habido en la historia
5.     Cuanto tiempo duro el papa Benedicto XVl
6.     Porque se retirara el papa
7.     Con que titulo queda el papa después de entregar su papado
8.     Cuál es la visión de un padre
9.     Cuantos cardenales tienen la responsabilidades de elegir al nuevo papa
10.                       Que significa conclave
SOLUCIÓN
1.     Joseph Ratzinger
2.     16 de abril de 1927 y tiene 85 años
3.     7 papas alemanes
4.     265 papas
5.     8 años
6.     Por motivos de salud y constancia
7.     Papa emerito-cardenal
8.     .
9.     121 cardenales
10.                       Reunión y votación de cardenales para la elección de un papa

ESQUEMA DEL PROYECTO DE VIDA
el proyecto de vida consiste de planear de forma organizada y puntual frente a sus gustos y deseos para ejecutar en su vida cotidiana estos proyectos pueden ser a corto o a largo plazo es esencial para el ser humano.
Al ser la vida la más grande empresa que ha de orientar cada persona
En l proyecto de vida tenemos estas ventajas:
Ø Ubica a la persona en sus presentes valores, cualidades, miedos, frustraciones, defectos para direccionarlos
Ø Ayuda a integrar el yo real(lo que soy hoy yo), con el yo ideal de lo que yo soy
Ø Genera dinamismo hacia el futuro, ponen en acción las expectativas del porvenir
Ø Contribuye a la construcción de la personalidad


POSIBLE ESQUEMA DEL PROYECTO DE VIDA:
1.     Diagnostico: se elabora haciendo la descripción de la realidad personal basada en las siguientes preguntas
Ø Como esta mi vida
Ø Quien estoy siendo
Ø Quien soy
Ø Cual es mi entorno

2.     Principios fundamentales de tu vida: son la scondiciones que aumentan tu manera de pensar y de actuar, es como el marco teorico de la existencia, basados en estos interrogantes                                                                           
Ø Quien quiero llegar a ser
Ø Por que
Ø Para que
3.     Metas: es el objetivo que te propones con tu vida y que desarrollas con él se y el de ser
4.     Estrategias: son acciones o dinamicas de cambio que se revisan permanentemente par relimentar las motivaciones existenciales y planear correctivos de mejoramiento personal corresponde a las preguntas:
Ø Que hacer para llegar hacer lo que quiero
Ø Que hacer para pasar de mi situación actual a la deseada




ACTIVIDAD
Hacer una sopa de letras de 17 por 18 y ubicar en las sopa de letras las siguientes palabras
Planear, ubicar, dialogo, expectativas, proyectar, persona, miedos porvenir, empresa, valores, defectos, personalidad, matas, cualidades  frustraciones

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VIACRUCIS
PRIMERA ESTACIÓN
Salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos;
y lo siguieron los discípulos.
Al llegar al sitio, les dijo: "Orad, para no caer en la tentación".
Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra
y, arrodillado, oraba diciendo:
"Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz.
Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".
Y se le apareció un ángel del cielo que lo animaba.
En medio de su angustia, oraba con más insistencia.
Y le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo.
Y levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos,
los encontró dormidos por la pena, y les dijo:
"¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación".
SEGUNDA ESTACIÓN

Condenado muerte, Jesús quedó en manos de los soldados del procurador, que lo llevaron consigo al pretorio y, reunida la tropa, hicieron mofa de él. Llegada la hora, le quitaron el manto de púrpura con que lo habían vestido para la burla, le pusieron de nuevo sus ropas, le cargaron la cruz en que había de morir y salieron camino del Calvario para allí crucificarlo.
El peso de la cruz es excesivo para las mermadas fuerzas de Jesús, convertido en espectáculo de la chusma y de sus enemigos. No obstante, se abraza a su patíbulo deseoso de cumplir hasta el final la voluntad del Padre: que cargando sobre sí el pecado, las debilidades y flaquezas de todos, los redima. Nosotros, a la vez que contemplamos a Cristo cargado con la cruz, oigamos su voz que nos dice: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame».


TERCERA ESTACIÓN
Nuestro Salvador, agotadas las fuerzas por la sangre perdida en la flagelación, debilitado por la acerbidad de los sufrimientos físicos y morales que le infligieron aquella noche, en ayunas y sin haber dormido, apenas pudo dar algunos pasos y pronto cayó bajo el peso de la cruz. Se sucedieron los golpes e imprecaciones de los soldados, las risas y expectación del público. Jesús, con toda la fuerza de su voluntad y a empellones, logró levantarse para seguir su camino.
Isaías había profetizado de Jesús: «Eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba. Iahvé descargó sobre él la culpa de todos nosotros». El peso de la cruz nos hace tomar conciencia del peso de nuestros pecados, infidelidades, ingratitudes..., de cuanto está figurado en ese madero. Por otra parte, Jesús, que nos invita a cargar con nuestra cruz y seguirle, nos enseña aquí que también nosotros podemos caer, y que hemos de comprender a los que caen; ninguno debe quedar postrado; todos hemos de levantarnos con humildad y confianza buscando su ayuda y perdón.

CUARTA ESTACIÓN

En su camino hacia el Calvario, Jesús va envuelto por una multitud de soldados, jefes judíos, pueblo, gentes de buenos sentimientos... También se encuentra allí María, que no aparta la vista de su Hijo, quien, a su vez, la ha entrevisto en la muchedumbre. Pero llega un momento en que sus miradas se encuentran, la de la Madre que ve al Hijo destrozado, la de Jesús que ve a María triste y afligida, y en cada uno de ellos el dolor se hace mayor al contemplar el dolor del otro, a la vez que ambos se sienten consolados y confortados por el amor y la compasión que se transmiten.
Nos es fácil adivinar lo que padecerían Jesús y María pensando en lo que toda buena madre y todo buen hijo sufrirían en semejantes circunstancias. Esta es sin duda una de las escenas más patéticas del Vía crucis, porque aquí se añaden, al cúmulo de motivos de dolor ya presentes, la aflicción de los afectos compartidos de una madre y un hijo. María acompaña a Jesús en su sacrificio y va asumiendo su misión de corredentora.


QUINTA ESTACIÓN
JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO
Jesús salió del pretorio llevando a cuestas su cruz, camino del Calvario; pero su primera caída puso de manifiesto el agotamiento del reo. Temerosos los soldados de que la víctima sucumbiese antes de hora, pensaron en buscarle un sustituto. Entonces el centurión obligó a un tal Simón de Cirene, que venía del campo y pasaba por allí, a que tomara la cruz sobre sus hombros y la llevara detrás de Jesús. Tal vez Simón tomó la cruz de mala gana y a la fuerza, pero luego, movido por el ejemplo de Cristo y tocado por la gracia, la abrazó con resignación y amor y fue para él y sus hijos el origen de su conversión.
El Cireneo ha venido a ser como la imagen viviente de los discípulos de Jesús, que toman su cruz y le siguen. Además, el ejemplo de Simón nos invita a llevar los unos las cargas de los otros, como enseña San Pablo. En los que más sufren hemos de ver a Cristo cargado con la cruz que requiere nuestra ayuda amorosa y desinteresada.

SEXTA ESTACIÓN
Dice el profeta Isaías: «No tenía apariencia ni presencia; lo vimos y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no lo tuvimos en cuenta». Es la descripción profética de la figura de Jesús camino del Calvario, con el rostro desfigurado por el sufrimiento, la sangre, los salivazos, el polvo, el sudor... Entonces, una mujer del pueblo, Verónica de nombre, se abrió paso entre la muchedumbre llevando un lienzo con el que limpió piadosamente el rostro de Jesús. El Señor, como respuesta de gratitud, le dejó grabada en él su Santa Faz.
Una letrilla tradicional de esta sexta estación nos dice: «Imita la compasión / de Verónica y su manto / si de Cristo el rostro santo / quieres en tu corazón». Nosotros podemos repetir hoy el gesto de la Verónica en el rostro de Cristo que se nos hace presente en tantos hermanos nuestros que comparten de diversas maneras la pasión del Señor, quien nos recuerda: «Lo que hagáis con uno de estos, mis pequeños, conmigo lo hacéis».

SÉPTIMA ESTACIÓN
Jesús había tomado de nuevo la cruz y con ella a cuestas llegó a la cima de la empinada calle que daba a una de las puertas de la ciudad. Allí, extenuado, sin fuerzas, cayó por segunda vez bajo el peso de la cruz. Faltaba poco para llegar al sitio en que tenía que ser crucificado, y Jesús, empeñado en llevar a cabo hasta la meta los planes de Dios, aún logró reunir fuerzas, levantarse y proseguir su camino.
Nada tiene de extraño que Jesús cayera si se tiene en cuenta cómo había sido castigado desde la noche anterior, y cómo se encontraba en aquel momento. Pero, al mismo tiempo, este paso nos muestra lo frágil que es la condición humana, aun cuando la aliente el mejor espíritu, y que no han de desmoralizarnos las flaquezas ni las caídas cuando seguimos a Cristo cargados con nuestra cruz. Jesús, por los suelos una vez más, no se siente derrotado ni abandona su cometido. Para Él no es tan grave el caer como el no levantarnos. Y pensemos cuántas son las personas que se sienten derrotadas y sin ánimos para reemprender el seguimiento de Cristo, y que la ayuda de una mano amiga podría sacarlas de su postración.

OCTAVA ESTACIÓN

Dice el evangelista San Lucas que a Jesús, camino del Calvario, lo seguía una gran multitud del pueblo; y unas mujeres se dolían y se lamentaban por Él. Jesús, volviéndose a ellas les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos»; añadiéndoles, en figuras, que si la ira de Dios se ensañaba como veían con el Justo, ya podían pensar cómo lo haría con los culpables.
Mientras muchos espectadores se divierten y lanzan insultos contra Jesús, no faltan algunas mujeres que, desafiando las leyes que lo prohibían, tienen el valor de llorar y lamentar la suerte del divino Condenado. Jesús, sin duda, agradeció los buenos sentimientos de aquellas mujeres, y movido del amor a las mismas quiso orientar la nobleza de sus corazones hacia lo más necesario y urgente: la conversión suya y la de sus hijos. Jesús nos enseña a establecer la escala de los valores divinos en nuestra vida y nos da una lección sobre el santo temor de Dios.

NOVENA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
Una vez llegado al Calvario, en la cercanía inmediata del punto en que iba a ser crucificado, Jesús cayó por tercera vez, exhausto y sin arrestos ya para levantarse. Las condiciones en que venía y la continua subida lo habían dejado sin aliento. Había mantenido su decisión de secundar los planes de Dios, a los que servían los planes de los hombres, y así había alcanzado, aunque con un total agotamiento, los pies del altar en que había de ser inmolado.
Jesús agota sus facultades físicas y psíquicas en el cumplimiento de la voluntad del Padre, hasta llegar a la meta y desplomarse. Nos enseña que hemos de seguirle con la cruz a cuestas por más caídas que se produzcan y hasta entregarnos en las manos del Padre vacíos de nosotros mismos y dispuestos a beber el cáliz que también nosotros hemos de beber. Por otra parte, la escena nos invita a recapacitar sobre el peso y la gravedad de los pecados, que hundieron a Cristo.


DECIMA ESTACIÓN
Ya en el Calvario y antes de crucificar a Jesús, le dieron a beber vino mezclado con mirra; era una piadosa costumbre de los judíos para amortiguar la sensibilidad del que iba a ser ajusticiado. Jesús lo probo, como gesto de cortesía, pero no quiso beberlo; prefería mantener la plena lucidez y conciencia en los momentos supremos de su sacrificio. Por otra parte, los soldados despojaron a Jesús, sin cuidado ni delicadeza alguna, de sus ropas, incluidas las que estaban pegadas en la carne viva, y, después de la crucifixión, se las repartieron.
Para Jesús fue sin duda muy doloroso ser así despojado de sus propios vestidos y ver a qué manos iban a parar. Y especialmente para su Madre, allí presente, hubo de ser en extremo triste verse privada de aquellas prendas, tal vez labradas por sus manos con maternal solicitud, y que ella habría guardado como recuerdo del Hijo querido.



DECIMA PRIMERA ESTACIÓN
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
«Y lo crucificaron», dicen escuetamente los evangelistas. Había llegado el momento terrible de la crucifixión, y Jesús fue fijado en la cruz con cuatro clavos de hierro que le taladraban las manos y los pies. Levantaron la cruz en alto y el cuerpo de Cristo quedó entre cielo y tierra, pendiente de los clavos y apoyado en un saliente que había a mitad del palo vertical. En la parte superior de este palo, encima de la cabeza de Jesús, pusieron el título o causa de la condenación: «Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos». También crucificaron con él a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
El suplicio de la cruz, además de ser infame, propio de esclavos criminales o de insignes facinerosos, era extremadamente doloroso, como apenas podemos imaginar. El espectáculo mueve a compasión a cualquiera que lo contemple y sea capaz de nobles sentimientos. Pero siempre ha sido difícil entender la locura de la cruz, necedad para el mundo y salvación para el cristiano. La liturgia canta la paradoja: «¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza / con un peso tan dulce en su corteza!».
DECIMA SEGUNDA ESTACIÓN

Desde la crucifixión hasta la muerte transcurrieron tres largas horas que fueron de mortal agonía para Jesús y de altísimas enseñanzas para nosotros. Desde el principio, muchos de los presentes, incluidos las autoridades religiosas, se desataron en ultrajes y escarnios contra el Crucificado. Poco después ocurrió el episodio del buen ladrón, a quien dijo Jesús: «Hoy estarás conmigo en el paraíso». San Juan nos refiere otro episodio emocionante por demás: Viendo Jesús a su Madre junto a la cruz y con ella a Juan, dice a su Madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo»; luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre»; y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. Después de esto, nos dice el mismo evangelista, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, dijo: «Tengo sed». Tomó el vinagre que le acercaron, y añadió: «Todo está cumplido». E inclinando la cabeza entregó el espíritu.
A los motivos de meditación que nos ofrece la contemplación de Cristo agonizante en la cruz, lo que hizo y dijo, se añaden los que nos brinda la presencia de María, en la que tendrían un eco muy particular los sufrimientos y la muerte del hijo de sus entrañas
DECIMA TERCERA ESTACIÓN
Para que los cadáveres no quedaran en la cruz al día siguiente, que era un sábado muy solemne para los judíos, éstos rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran; los soldados sólo quebraron las piernas de los otros dos, y a Jesús, que ya había muerto, uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza. Después, José de Arimatea y Nicodemo, discípulos de Jesús, obtenido el permiso de Pilato y ayudados por sus criados o por otros discípulos del Maestro, se acercaron a la cruz, desclavaron cuidadosa y reverentemente los clavos de las manos y los pies y con todo miramiento lo descolgaron. Al pie de la cruz estaba la Madre, que recibió en sus brazos y puso en su regazo maternal el cuerpo sin vida de su Hijo.
Escena conmovedora, imagen de amor y de dolor, expresión de la piedad y ternura de una Madre que contempla, siente y llora las llegas de su Hijo martirizado. Una lanza había atravesado el costado de Cristo, y la espada que anunciara Simeón acabó de atravesar el alma de la María.


DECIMA CUARTA ESTACIÓN
José de Arimatea y Nicodemo tomaron luego el cuerpo de Jesús de los brazos de María y lo envolvieron en una sábana limpia que José había comprado. Cerca de allí tenía José un sepulcro nuevo que había cavado para sí mismo, y en él enterraron a Jesús. Mientras los varones procedían a la sepultura de Cristo, las santas mujeres que solían acompañarlo, y sin duda su Madre, estaban sentadas frente al sepulcro y observaban dónde y cómo quedaba colocado el cuerpo. Después, hicieron rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro, y regresaron todos a Jerusalén.
Con la sepultura de Jesús el corazón de su Madre quedaba sumido en tinieblas de tristeza y soledad. Pero en medio de esas tinieblas brillaba la esperanza cierta de que su Hijo resucitaría, como Él mismo había dicho. En todas las situaciones humanas que se asemejen al paso que ahora contemplamos, la fe en la resurrección es el consuelo más firme y profundo que podemos tener. Cristo ha convertido en lugar de mera transición la muerte y el sepulcro, y cuanto simbolizan.


EL SERMÓN DE LAS SIETES PALABRAS
1. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…” (Lc 23,34)
“Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allá, y a los dos malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Dividiendo sus vestidos, echaron suerte sobre ellos. El pueblo estaba allá mirando, y los príncipes mismos se burlaban, diciendo: A otros salvé; sálvese a sí mismo si es el Mesías de Dios, el Elegido. Y le escarnecían también los soldados, que se acercaban a él ofreciéndole vinagre y diciendo: Si eres el rey de los judíos, sálvate a tí mismo. Había también una inscripción sobre él: Este es el rey de los judíos (Lc 23, 33-38)”.

2. “En verdad te digo hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23, 43)
“Uno de los malhechores crucificados le insultaba, diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate, pues, a tí mismo y a nosotros. Pero el otro, tomando la palabra, le reprendía, diciendo: ¿Ni tú temes a Dios? En nosotros se cumple la justicia, pues recibimos el digno castigo de nuestras obras; pero este nada malo ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino. Él le dijo: En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lc 23, 39-43).

3. “Mujer, he ahí a tu hijo…” (Jn 19, 26-27)
“Estaban junto a la cruz de Jesús su Madre y la hermana de su Madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús, viendo a su Madre y al discípulo que amaba, que estaba allí, dijo a la Madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: He ahí a tu Madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”
(Jn 19, 25-27).


4. “¿Dios mío, Dios mío, por qué me has desamparado?” (Mt 27, 46)
“Desde la hora sexta se extendieron las tinieblas sobre la tierra hasta la hora de nona. Hacia la hora de nona exclamó Jesús con voz fuerte, diciendo: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Algunos de los que allí estaban, oyéndolo, decían: A Ellas llama éste” (Mt 27, 45-47).

5. “Tengo sed” (Jn 19, 28)
“Después de esto, sabiendo Jesús que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura dijo: Tengo sed. Había allá un botijo lleno de vinagre. Fijaron en una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la llevaron a la boca” (Jn 19, 28-29).

6. “Todo está terminado” (Jn 19, 30)
“Cuando hubo gustado el vinagre, dijo Jesús: Todo está acabado”

7. «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23,46).
Esta palabra expresa la oblación de la propia vida, que Jesús pone a disposición del Padre. Invoca el salmo 30,6, en el que el justo atormentado confía su vida al Dios bondadoso y fiel. En Cristo todo se había cumplido, sólo quedaba morir, lo que acepta con agrado y libertad. Esteban, uno de los mártires cristianos, imitó a Cristo en la primera palabra, lo hizo también en esta última, encomendando su espíritu en el Señor Jesús (Hechos 7,59).





JUVENTUD MOMENTO DE DECISIONES
BIENAVENTURANZAS DE LA JUVENTUD:
Ø Bienaventurado eres joven pues, sin que vivir sin renta, sabes ser útil a los demás porque en tu vejes te llamaran honrado
Ø Bienaventurado eres joven , si además de sol, luz, vida, sabes que existe otro sol, otra luz y otra vida, porque tu alma tendrá paz y descanso
Ø Bienaventurado eres joven si huyendo de la vida cómoda e irresponsable haces algo provecho en tus vacaciones , porque la conciencia te sonreirá
Ø Bienaventurado eres joven, tu sin querer ser mayor antes de tiempo aprovechas tu vida, porque un día te dirán: “ese es su nombre”
Ø Bienaventurado res joven, cuando en tu vida haya pureza y alegría porque entonces eres mejor compañero

TALLER
1.     Que personajes interviene en la parábola del águila
2.     Con cuál de los personajes te identificas y por que
3.     Que le dice esta parábola
4.     Como sacar provecho y qué ejemplo me deja y que lección puedo dar a mis compañeros
5.     En grupos de dos socializar, sacar conclusiones y ejemplos de las bienaventuranzas
6.     Elaborar un dibujo uno con la parábola y otro con las bienaventuranzas
SOLUCIÓN
1.     Naturalista, águila, pollos y el propietario
2.     Con el águila porque uno hace lo que quiere y no lo que debo
3.     Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde
4.     Enseñándoselos a otras personas y que debo ayudar a todos los seres con amor, cariño y ternura
5.     Que los jóvenes tenemos que aprovechar el tiempo libre al máximo es cosas buenas y productivas para nuestra vida
6.      
    Parábola del águila
    Bienaventuranza de los jóvenes








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