¡Señor de
los milagros¡ porque te amo, he venido a visitarte para alabar, para
bendecirte, para darte gracias por tantos favores que me has concebido.
¡Señor de
los milagros¡ porque te amo, yo me arrepiento de todos los pecados que he
cometido y con los cuales te he crucificado de nuevo en mi corazón; yo te
prometo comenzar desde hoy una vida nueva
¡Señor de
los milagros¡ porque te amo, quiero amarte también presentes en cada uno de mis
hermanos
¡Señor de
los milagros¡ porque te amo, he venido a suplicarte como el leproso del
evangelio: señor, si quieres puedes curarme, cúrame, de la enfermedad del
pecado y de las demás personas que me hacen sufrir
¡Señor de
los milagros¡ porque te amo, yo me consagro a tu servicio con mi familia, con
mis seres queridos, con mis trabajos, problemas y alegrías
¡Señor de
los milagros¡ porque te amo, yo quiere vivir siempre contigo durante la vida,
para vivir siempre contigo en el cielo
¡Oh María¡
madre del perpetuo socorro presenta u misma esta consagración a tu divino hijo
Jesucristo
AMEN
UNIDAD 1
SENTIDO DE LA VIDA EN
LA EXPERIENCIA HUMANA
ENFOQUE: antropológico
TEMA: el sentido de la existencia y el
proyecto de vida
NIVEL DE
DESEMPEÑO:
manifiesto interés por conocerme y
valorarme más en la medida de i compartir permanente diferenciando lo óptimo,
bueno y malo
EL SENTIDO DE LA
EXISTENCIA Y EL PROYECTO DE VIDA
ACTIVIDAD Nª1
1.
Que pasara si el joven del primer caso encuentre quien le
ayude a descubrir el camino de la vida
2.
Porque hay jóvenes e grupos alzados en armas, en la drogas…
3.
Qué crees, que pasaría si en Colombia mas jóvenes
pertenecieran a grupos constructivos donde piedad desarrollar sus talentos y
ponerlos al servicio del otro
4.
Cuál es el sentido que le estoy dando a mi vida
SOLUCIÓN
1.
Aceptar, enfrentarlo y salir adelante
2.
A veces por las mala amistades y l mala educación
3.
Aumentar la felicidad de muchos
4. Es de la felicidad y ser una profesional aunque sea esforzándome
ACTIVIDAD Nº2
1.
Quien
creo que soy yo para los demás
2.
Que
pienso de mis compañeros
3.
Que
pienso de mi mismo
4.
Escribo
mis cualidades más sobresalientes
SOLUCIÓN
1.
Una
compañera y una amiga para colaborarles en lo que pueda
2.
Como
en toda comunidad hay compañeros buenos y malos
3.
Yo
soy una joven que pienso en salir adelante y luchar por lo que quiero
4.
Inteligente,
colaboradora, trabajadora, bondadosa, tengo buena disciplina…
EL SENTIDO DE LA VIDA
Es el conjunto de respuestas que adaptamos para las preguntas
mas importantes de la vida como:
Ø Quien soy
Ø Que quiero ser
Ø Como debo actuar para llegar a ser lo
que quiero
Ø Qué debo hacer
Ø Que debo evitar
Para todo lo anterior la opción fundamental se desarrolla a
través del proyecto de vida por ello podemos decir:
Ø La aventura de la vida es APRENDER
Ø Es propósito de la vida es CRECER
Ø La naturaleza de la vida es VENCER
Ø La esencia de la vida es CUIDAR
Ø La oportunidad de la vida es SERVIR
Ø El gusto de la vida es OFRECER AMISTAD
Ø La belleza de la vida es DAR
Ø El gozo de la vida es AMAR
Aportes del humanismo en busca de sentidos:
VÍCTOR
FRANK:
siquiatra australiano
que dice que lo fundamental para la vida es encontrarle sentido a la vida
GABRIEL
MARCEL: lo
fundamental para la vida consiste en valorar a las personas por lo que son pues
el paraíso son los otros y la relación con otros
EMANUEL
MONIER: filosofo
francés afirma que una persona se identifica por las siguientes
cualidades:
Ø Singularidad: único en el universo
Ø Ser comunitario: vivir entre otros y
con otros
Ø Actitud de conversión: perfeccionarse
cada dia
Ø Compromiso: ser capaz de transformar
la realidad
JAN PAUL
SARTRE: el sentido
de la vida se basa en la libertad individual sin límites
ACTIVIDAD Nº 3
1.
Nombre
de pila de Benedicto XVl
2.
Edad
de Benedicto XVl
3.
Cuantos
papas alemanes ha tenido la historia
4.
Cuantos
papas han habido en la historia
5.
Cuanto
tiempo duro el papa Benedicto XVl
6.
Porque
se retirara el papa
7.
Con
que titulo queda el papa después de entregar su papado
8.
Cuál
es la visión de un padre
9.
Cuantos
cardenales tienen la responsabilidades de elegir al nuevo papa
10.
Que
significa conclave
SOLUCIÓN
1.
Joseph
Ratzinger
2.
16
de abril de 1927 y tiene 85 años
3.
7
papas alemanes
4.
265
papas
5.
8
años
6.
Por
motivos de salud y constancia
7.
Papa
emerito-cardenal
8.
.
9.
121
cardenales
10.
Reunión
y votación de cardenales para la elección de un papa
ESQUEMA DEL PROYECTO DE
VIDA
el proyecto de vida consiste de planear de forma organizada y
puntual frente a sus gustos y deseos para ejecutar en su vida cotidiana estos
proyectos pueden ser a corto o a largo plazo es esencial para el ser humano.
Al ser la vida la más grande empresa que ha de orientar cada
persona
En l proyecto de vida tenemos estas ventajas:
Ø Ubica a la persona en sus presentes
valores, cualidades, miedos, frustraciones, defectos para direccionarlos
Ø Ayuda a integrar el yo real(lo que
soy hoy yo), con el yo ideal de lo que yo soy
Ø Genera dinamismo hacia el futuro,
ponen en acción las expectativas del porvenir
Ø Contribuye a la construcción de la
personalidad
POSIBLE
ESQUEMA DEL PROYECTO DE VIDA:
1.
Diagnostico: se elabora haciendo la descripción de la realidad personal basada en las
siguientes preguntas
Ø Como esta mi vida
Ø Quien estoy siendo
Ø Quien soy
Ø Cual es mi entorno
2.
Principios fundamentales de tu vida: son la scondiciones que aumentan tu
manera de pensar y de actuar, es como el marco teorico de la existencia,
basados en estos interrogantes
Ø Quien quiero llegar a ser
Ø Por que
Ø Para que
3.
Metas: es
el objetivo que te propones con tu vida y que desarrollas con él se y el de ser
4.
Estrategias: son acciones o dinamicas de cambio que se revisan permanentemente par
relimentar las motivaciones existenciales y planear correctivos de mejoramiento
personal corresponde a las preguntas:
Ø Que hacer para llegar hacer lo que
quiero
Ø Que hacer para pasar de mi situación
actual a la deseada
ACTIVIDAD
Hacer una sopa de letras de 17 por 18 y ubicar en las sopa de
letras las siguientes palabras
Planear, ubicar, dialogo, expectativas, proyectar, persona,
miedos porvenir, empresa, valores, defectos, personalidad, matas,
cualidades frustraciones
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VIACRUCIS
PRIMERA ESTACIÓN
Salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos;
y lo siguieron los discípulos.
Al llegar al sitio, les dijo: "Orad, para no caer en la tentación".
Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra
y, arrodillado, oraba diciendo:
"Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz.
Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".
Y se le apareció un ángel del cielo que lo animaba.
En medio de su angustia, oraba con más insistencia.
Y le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo.
Y levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos,
los encontró dormidos por la pena, y les dijo:
"¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación".
y lo siguieron los discípulos.
Al llegar al sitio, les dijo: "Orad, para no caer en la tentación".
Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra
y, arrodillado, oraba diciendo:
"Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz.
Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".
Y se le apareció un ángel del cielo que lo animaba.
En medio de su angustia, oraba con más insistencia.
Y le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo.
Y levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos,
los encontró dormidos por la pena, y les dijo:
"¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación".
SEGUNDA ESTACIÓN
Condenado
muerte, Jesús quedó en manos de los soldados del procurador, que lo llevaron
consigo al pretorio y, reunida la tropa, hicieron mofa de él. Llegada la hora,
le quitaron el manto de púrpura con que lo habían vestido para la burla, le
pusieron de nuevo sus ropas, le cargaron la cruz en que había de morir y
salieron camino del Calvario para allí crucificarlo.
El peso de la
cruz es excesivo para las mermadas fuerzas de Jesús, convertido en espectáculo
de la chusma y de sus enemigos. No obstante, se abraza a su patíbulo deseoso de
cumplir hasta el final la voluntad del Padre: que cargando sobre sí el pecado,
las debilidades y flaquezas de todos, los redima. Nosotros, a la vez que
contemplamos a Cristo cargado con la cruz, oigamos su voz que nos dice: «Si
alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y
sígame».
TERCERA ESTACIÓN
Nuestro
Salvador, agotadas las fuerzas por la sangre perdida en la flagelación,
debilitado por la acerbidad de los sufrimientos físicos y morales que le
infligieron aquella noche, en ayunas y sin haber dormido, apenas pudo dar
algunos pasos y pronto cayó bajo el peso de la cruz. Se sucedieron los golpes e
imprecaciones de los soldados, las risas y expectación del público. Jesús, con
toda la fuerza de su voluntad y a empellones, logró levantarse para seguir su
camino.
Isaías había
profetizado de Jesús: «Eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros
dolores los que soportaba. Iahvé descargó sobre él la culpa de todos nosotros».
El peso de la cruz nos hace tomar conciencia del peso de nuestros pecados,
infidelidades, ingratitudes..., de cuanto está figurado en ese madero. Por otra
parte, Jesús, que nos invita a cargar con nuestra cruz y seguirle, nos enseña
aquí que también nosotros podemos caer, y que hemos de comprender a los que
caen; ninguno debe quedar postrado; todos hemos de levantarnos con humildad y confianza
buscando su ayuda y perdón.
CUARTA
ESTACIÓN
En su camino
hacia el Calvario, Jesús va envuelto por una multitud de soldados, jefes
judíos, pueblo, gentes de buenos sentimientos... También se encuentra allí
María, que no aparta la vista de su Hijo, quien, a su vez, la ha entrevisto en
la muchedumbre. Pero llega un momento en que sus miradas se encuentran, la de
la Madre que ve al Hijo destrozado, la de Jesús que ve a María triste y
afligida, y en cada uno de ellos el dolor se hace mayor al contemplar el dolor
del otro, a la vez que ambos se sienten consolados y confortados por el amor y
la compasión que se transmiten.
Nos es fácil
adivinar lo que padecerían Jesús y María pensando en lo que toda buena madre y
todo buen hijo sufrirían en semejantes circunstancias. Esta es sin duda una de
las escenas más patéticas del Vía crucis, porque aquí se añaden, al cúmulo de
motivos de dolor ya presentes, la aflicción de los afectos compartidos de una
madre y un hijo. María acompaña a Jesús en su sacrificio y va asumiendo su
misión de corredentora.
QUINTA ESTACIÓN
JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO
Jesús salió
del pretorio llevando a cuestas su cruz, camino del Calvario; pero su primera
caída puso de manifiesto el agotamiento del reo. Temerosos los soldados de que
la víctima sucumbiese antes de hora, pensaron en buscarle un sustituto.
Entonces el centurión obligó a un tal Simón de Cirene, que venía del campo y
pasaba por allí, a que tomara la cruz sobre sus hombros y la llevara detrás de
Jesús. Tal vez Simón tomó la cruz de mala gana y a la fuerza, pero luego,
movido por el ejemplo de Cristo y tocado por la gracia, la abrazó con
resignación y amor y fue para él y sus hijos el origen de su conversión.
El Cireneo ha
venido a ser como la imagen viviente de los discípulos de Jesús, que toman su
cruz y le siguen. Además, el ejemplo de Simón nos invita a llevar los unos las
cargas de los otros, como enseña San Pablo. En los que más sufren hemos de ver
a Cristo cargado con la cruz que requiere nuestra ayuda amorosa y
desinteresada.
SEXTA ESTACIÓN
Dice el
profeta Isaías: «No tenía apariencia ni presencia; lo vimos y no tenía aspecto
que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y
sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y
no lo tuvimos en cuenta». Es la descripción profética de la figura de Jesús
camino del Calvario, con el rostro desfigurado por el sufrimiento, la sangre,
los salivazos, el polvo, el sudor... Entonces, una mujer del pueblo, Verónica
de nombre, se abrió paso entre la muchedumbre llevando un lienzo con el que
limpió piadosamente el rostro de Jesús. El Señor, como respuesta de gratitud,
le dejó grabada en él su Santa Faz.
Una letrilla
tradicional de esta sexta estación nos dice: «Imita la compasión / de Verónica
y su manto / si de Cristo el rostro santo / quieres en tu corazón». Nosotros
podemos repetir hoy el gesto de la Verónica en el rostro de Cristo que se nos
hace presente en tantos hermanos nuestros que comparten de diversas maneras la
pasión del Señor, quien nos recuerda: «Lo que hagáis con uno de estos, mis
pequeños, conmigo lo hacéis».
SÉPTIMA
ESTACIÓN
Jesús había
tomado de nuevo la cruz y con ella a cuestas llegó a la cima de la empinada
calle que daba a una de las puertas de la ciudad. Allí, extenuado, sin fuerzas,
cayó por segunda vez bajo el peso de la cruz. Faltaba poco para llegar al sitio
en que tenía que ser crucificado, y Jesús, empeñado en llevar a cabo hasta la
meta los planes de Dios, aún logró reunir fuerzas, levantarse y proseguir su
camino.
Nada tiene de
extraño que Jesús cayera si se tiene en cuenta cómo había sido castigado desde
la noche anterior, y cómo se encontraba en aquel momento. Pero, al mismo
tiempo, este paso nos muestra lo frágil que es la condición humana, aun cuando
la aliente el mejor espíritu, y que no han de desmoralizarnos las flaquezas ni
las caídas cuando seguimos a Cristo cargados con nuestra cruz. Jesús, por los
suelos una vez más, no se siente derrotado ni abandona su cometido. Para Él no
es tan grave el caer como el no levantarnos. Y pensemos cuántas son las
personas que se sienten derrotadas y sin ánimos para reemprender el seguimiento
de Cristo, y que la ayuda de una mano amiga podría sacarlas de su postración.
OCTAVA
ESTACIÓN
Dice el
evangelista San Lucas que a Jesús, camino del Calvario, lo seguía una gran
multitud del pueblo; y unas mujeres se dolían y se lamentaban por Él. Jesús,
volviéndose a ellas les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad
más bien por vosotras y por vuestros hijos»; añadiéndoles, en figuras, que si
la ira de Dios se ensañaba como veían con el Justo, ya podían pensar cómo lo
haría con los culpables.
Mientras
muchos espectadores se divierten y lanzan insultos contra Jesús, no faltan
algunas mujeres que, desafiando las leyes que lo prohibían, tienen el valor de
llorar y lamentar la suerte del divino Condenado. Jesús, sin duda, agradeció
los buenos sentimientos de aquellas mujeres, y movido del amor a las mismas
quiso orientar la nobleza de sus corazones hacia lo más necesario y urgente: la
conversión suya y la de sus hijos. Jesús nos enseña a establecer la escala de
los valores divinos en nuestra vida y nos da una lección sobre el santo temor
de Dios.
NOVENA
ESTACIÓN
JESÚS CAE
POR TERCERA VEZ
Una vez
llegado al Calvario, en la cercanía inmediata del punto en que iba a ser
crucificado, Jesús cayó por tercera vez, exhausto y sin arrestos ya para
levantarse. Las condiciones en que venía y la continua subida lo habían dejado
sin aliento. Había mantenido su decisión de secundar los planes de Dios, a los
que servían los planes de los hombres, y así había alcanzado, aunque con un
total agotamiento, los pies del altar en que había de ser inmolado.
Jesús agota
sus facultades físicas y psíquicas en el cumplimiento de la voluntad del Padre,
hasta llegar a la meta y desplomarse. Nos enseña que hemos de seguirle con la
cruz a cuestas por más caídas que se produzcan y hasta entregarnos en las manos
del Padre vacíos de nosotros mismos y dispuestos a beber el cáliz que también
nosotros hemos de beber. Por otra parte, la escena nos invita a recapacitar
sobre el peso y la gravedad de los pecados, que hundieron a Cristo.
DECIMA ESTACIÓN
Ya en el
Calvario y antes de crucificar a Jesús, le dieron a beber vino mezclado con
mirra; era una piadosa costumbre de los judíos para amortiguar la sensibilidad
del que iba a ser ajusticiado. Jesús lo probo, como gesto de cortesía, pero no
quiso beberlo; prefería mantener la plena lucidez y conciencia en los momentos
supremos de su sacrificio. Por otra parte, los soldados despojaron a Jesús, sin
cuidado ni delicadeza alguna, de sus ropas, incluidas las que estaban pegadas
en la carne viva, y, después de la crucifixión, se las repartieron.
Para Jesús fue
sin duda muy doloroso ser así despojado de sus propios vestidos y ver a qué
manos iban a parar. Y especialmente para su Madre, allí presente, hubo de ser
en extremo triste verse privada de aquellas prendas, tal vez labradas por sus
manos con maternal solicitud, y que ella habría guardado como recuerdo del Hijo
querido.
DECIMA
PRIMERA ESTACIÓN
JESÚS ES
CLAVADO EN LA CRUZ
«Y lo
crucificaron», dicen escuetamente los evangelistas. Había llegado el momento
terrible de la crucifixión, y Jesús fue fijado en la cruz con cuatro clavos de
hierro que le taladraban las manos y los pies. Levantaron la cruz en alto y el
cuerpo de Cristo quedó entre cielo y tierra, pendiente de los clavos y apoyado
en un saliente que había a mitad del palo vertical. En la parte superior de
este palo, encima de la cabeza de Jesús, pusieron el título o causa de la
condenación: «Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos». También crucificaron
con él a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
El suplicio de
la cruz, además de ser infame, propio de esclavos criminales o de insignes
facinerosos, era extremadamente doloroso, como apenas podemos imaginar. El
espectáculo mueve a compasión a cualquiera que lo contemple y sea capaz de
nobles sentimientos. Pero siempre ha sido difícil entender la locura de la
cruz, necedad para el mundo y salvación para el cristiano. La liturgia canta la
paradoja: «¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza / con un peso tan
dulce en su corteza!».
DECIMA
SEGUNDA ESTACIÓN
Desde la
crucifixión hasta la muerte transcurrieron tres largas horas que fueron de
mortal agonía para Jesús y de altísimas enseñanzas para nosotros. Desde el principio,
muchos de los presentes, incluidos las autoridades religiosas, se desataron en
ultrajes y escarnios contra el Crucificado. Poco después ocurrió el episodio
del buen ladrón, a quien dijo Jesús: «Hoy estarás conmigo en el paraíso». San
Juan nos refiere otro episodio emocionante por demás: Viendo Jesús a su Madre
junto a la cruz y con ella a Juan, dice a su Madre: «Mujer, ahí tienes a tu
hijo»; luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre»; y desde aquella hora
el discípulo la acogió en su casa. Después de esto, nos dice el mismo
evangelista, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, dijo: «Tengo sed».
Tomó el vinagre que le acercaron, y añadió: «Todo está cumplido». E inclinando
la cabeza entregó el espíritu.
A los motivos
de meditación que nos ofrece la contemplación de Cristo agonizante en la cruz,
lo que hizo y dijo, se añaden los que nos brinda la presencia de María, en la
que tendrían un eco muy particular los sufrimientos y la muerte del hijo de sus
entrañas
DECIMA
TERCERA ESTACIÓN
Para que los
cadáveres no quedaran en la cruz al día siguiente, que era un sábado muy
solemne para los judíos, éstos rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y
los retiraran; los soldados sólo quebraron las piernas de los otros dos, y a
Jesús, que ya había muerto, uno de los soldados le atravesó el costado con una
lanza. Después, José de Arimatea y Nicodemo, discípulos de Jesús, obtenido el
permiso de Pilato y ayudados por sus criados o por otros discípulos del
Maestro, se acercaron a la cruz, desclavaron cuidadosa y reverentemente los
clavos de las manos y los pies y con todo miramiento lo descolgaron. Al pie de
la cruz estaba la Madre, que recibió en sus brazos y puso en su regazo maternal
el cuerpo sin vida de su Hijo.
Escena
conmovedora, imagen de amor y de dolor, expresión de la piedad y ternura de una
Madre que contempla, siente y llora las llegas de su Hijo martirizado. Una
lanza había atravesado el costado de Cristo, y la espada que anunciara Simeón
acabó de atravesar el alma de la María.
DECIMA
CUARTA ESTACIÓN
José de
Arimatea y Nicodemo tomaron luego el cuerpo de Jesús de los brazos de María y
lo envolvieron en una sábana limpia que José había comprado. Cerca de allí
tenía José un sepulcro nuevo que había cavado para sí mismo, y en él enterraron
a Jesús. Mientras los varones procedían a la sepultura de Cristo, las santas
mujeres que solían acompañarlo, y sin duda su Madre, estaban sentadas frente al
sepulcro y observaban dónde y cómo quedaba colocado el cuerpo. Después,
hicieron rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro, y regresaron
todos a Jerusalén.
Con la
sepultura de Jesús el corazón de su Madre quedaba sumido en tinieblas de
tristeza y soledad. Pero en medio de esas tinieblas brillaba la esperanza
cierta de que su Hijo resucitaría, como Él mismo había dicho. En todas las
situaciones humanas que se asemejen al paso que ahora contemplamos, la fe en la
resurrección es el consuelo más firme y profundo que podemos tener. Cristo ha
convertido en lugar de mera transición la muerte y el sepulcro, y cuanto
simbolizan.
EL SERMÓN DE
LAS SIETES PALABRAS
1. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que
hacen…” (Lc 23,34)
“Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le
crucificaron allá, y a los dos malhechores, uno a la derecha y otro a la
izquierda. Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Dividiendo sus vestidos, echaron suerte sobre ellos. El pueblo estaba allá
mirando, y los príncipes mismos se burlaban, diciendo: A otros salvé; sálvese a
sí mismo si es el Mesías de Dios, el Elegido. Y le escarnecían también los
soldados, que se acercaban a él ofreciéndole vinagre y diciendo: Si eres el rey
de los judíos, sálvate a tí mismo. Había también una inscripción sobre él: Este
es el rey de los judíos (Lc 23, 33-38)”.
2. “En verdad te digo hoy estarás conmigo en el
paraíso” (Lc 23, 43)
“Uno de los malhechores crucificados le insultaba,
diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate, pues, a tí mismo y a nosotros. Pero
el otro, tomando la palabra, le reprendía, diciendo: ¿Ni tú temes a Dios? En
nosotros se cumple la justicia, pues recibimos el digno castigo de nuestras
obras; pero este nada malo ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues
a tu reino. Él le dijo: En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.”
(Lc 23, 39-43).
3. “Mujer, he ahí a tu hijo…” (Jn 19, 26-27)
“Estaban junto a la cruz de Jesús su Madre y la hermana
de su Madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús, viendo a su Madre y al
discípulo que amaba, que estaba allí, dijo a la Madre: Mujer, he ahí a tu hijo.
Luego dijo al discípulo: He ahí a tu Madre. Y desde aquella hora el discípulo
la recibió en su casa”
(Jn 19, 25-27).
(Jn 19, 25-27).
4. “¿Dios mío, Dios mío, por qué me has
desamparado?” (Mt 27, 46)
“Desde la hora sexta se extendieron las tinieblas sobre
la tierra hasta la hora de nona. Hacia la hora de nona exclamó Jesús con voz
fuerte, diciendo: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Algunos de
los que allí estaban, oyéndolo, decían: A Ellas llama éste” (Mt 27, 45-47).
5. “Tengo sed” (Jn 19, 28)
“Después de esto, sabiendo Jesús que todo estaba ya
consumado, para que se cumpliera la Escritura dijo: Tengo sed. Había allá un
botijo lleno de vinagre. Fijaron en una rama de hisopo una esponja empapada en
vinagre y se la llevaron a la boca” (Jn 19, 28-29).
6. “Todo está terminado” (Jn 19, 30)
“Cuando hubo gustado el vinagre, dijo Jesús: Todo está
acabado”
7. «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu»
(Lucas 23,46).
Esta palabra expresa la oblación de la propia vida, que
Jesús pone a disposición del Padre. Invoca el salmo 30,6, en el que el justo
atormentado confía su vida al Dios bondadoso y fiel. En Cristo todo se había
cumplido, sólo quedaba morir, lo que acepta con agrado y libertad. Esteban, uno
de los mártires cristianos, imitó a Cristo en la primera palabra, lo hizo
también en esta última, encomendando su espíritu en el Señor Jesús (Hechos
7,59).
JUVENTUD MOMENTO DE DECISIONES
BIENAVENTURANZAS DE LA JUVENTUD:
Ø Bienaventurado eres joven pues, sin que vivir sin
renta, sabes ser útil a los demás porque en tu vejes te llamaran honrado
Ø Bienaventurado eres joven , si además de sol,
luz, vida, sabes que existe otro sol, otra luz y otra vida, porque tu alma tendrá
paz y descanso
Ø Bienaventurado eres joven si huyendo de la vida
cómoda e irresponsable haces algo provecho en tus vacaciones , porque la
conciencia te sonreirá
Ø Bienaventurado eres joven, tu sin querer ser
mayor antes de tiempo aprovechas tu vida, porque un día te dirán: “ese es su
nombre”
Ø Bienaventurado res joven, cuando en tu vida haya
pureza y alegría porque entonces eres mejor compañero
TALLER
1.
Que personajes interviene en la parábola del águila
2.
Con cuál de los personajes te identificas y por que
3.
Que le dice esta parábola
4.
Como sacar provecho y qué ejemplo me deja y que lección puedo dar a mis
compañeros
5.
En grupos de dos socializar, sacar conclusiones y ejemplos de las
bienaventuranzas
6.
Elaborar un dibujo uno con la parábola y otro con las bienaventuranzas
SOLUCIÓN
1.
Naturalista, águila, pollos y el propietario
2.
Con el águila porque uno hace lo que quiere y no lo que debo
3.
Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde
4.
Enseñándoselos a otras personas y que debo ayudar a todos los seres con
amor, cariño y ternura
5.
Que los jóvenes tenemos que aprovechar el tiempo libre al máximo es cosas
buenas y productivas para nuestra vida
6.
Parábola del águila
Bienaventuranza de los jóvenes
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